LAS ADICCIONES
En la actualidad se acepta como adicción, cualquier actividad que el individuo no sea capaz de controlar, que lo lleve a conductas compulsivas y perjudique su calidad de vida. La drogodependencia, también llamada drogadicción o farmacodependencia, es un problema de salud causado por el frecuente uso de sustancias adictivas llamadas drogas. No nos resulta nuevo que gran cantidad de estudiantes universitarios consuman drogas controladas para supuestamente potenciar su desempeño académico. Cuba no escapa a esta realidad a pesar de ser un baluarte mundial en la lucha antidroga. La imitación o aprendizaje de esta conducta es un elemento clave en adolescentes y estudiantes universitarios, la dificultad estriba en el acceso al fármaco lo cual para estudiantes de determinadas carreras, por ejemplo las carreras de Ciencias Médicas, no constituye un gran obstáculo.
Esta enfermedad está conformada por deseos que consumen los pensamientos y comportamientos (síndrome de abstinencia) del adicto, y éstos actúan en aquellas actividades diseñadas para conseguir la sensación o efecto deseado y/o para comprometerse en la actividad deseada (comportamientos adictivos). A diferencia de los simples hábitos o influencias consumistas, las adicciones son “dependencias” que traen consigo graves consecuencias en la vida real que deterioran y destruyen relaciones y la salud física y mental. De igual manera afecta al adicto en su vida laboral y social, puesto que no puede mantener una actitud correcta y coherente con lo que esperan otros miembros de su comunidad.
Es adicta la persona que cree que no puede vivir sin la influencia de cierta sustancia química, por lo cual la consume en forma permanente y compulsiva. El adicto no controla su adicción sino que vive en función de su droga: éste es el eje y el condicionante de toda su rutina. Si trata de salir repentinamente de esta rutina, se ve afectado por problemas de ansiedad y por lo general vuelve a caer en el consumo de su adicción
De la misma forma que ocurre en las competencias deportivas, definimos como anti-ético el uso de anfetaminas para potencializar la capacidad de asimilación, es por eso que muchos se refieren a estas drogas como “esteroides académicos”. De esta manera el dilema se centraliza en quién debe ceder para frenar el uso de estas sustancias.
En la actualidad se acepta como adicción cualquier actividad que el individuo no sea capaz de controlar, que lo lleve a conductas compulsivas y perjudique su calidad de vida; por ejemplo puede existir adicción al sexo, al juego (ludopatía), a la pornografía, a la televisión, a las nuevas tecnologías (tecnofilia), a comidas o componentes comestibles tales como el azúcar o la grasa, al trabajo, a las relaciones interpersonales, especialmente de pareja. En el mismo plano en el que se encuentran el alcoholismo y el tabaquismo, situamos la drogodependencia o adicción a sustancias psicoactivas, que es un estado causado por la interacción del organismo con un fármaco o sustancia y se caracteriza por la modificación del comportamiento a causa de un impulso irreprimible por consumirla.
La Universidad no ha mostrado oídos sordos ante esta alarmarte situación que afecta a los estudiantes. Una medida que se ha puesto en marcha recurre al llamado de las instituciones educativas a que instruyan a sus estudiantes en técnicas para manejar su tiempo de manera adecuada, organizada y efectiva para así sacar el mayor provecho de los cursos sin llegar al extremo del consumo de medicamentos controlados, lo cual consideramos como innecesario y peligroso.
Las expectativas, creencias, la publicidad, las costumbres familiares y sociales, tienen una relación que puede ser favorable o desfavorable para el consumo y el comportamiento adictivo. En estudiantes universitarios la formación de valores debe constituir, desde la universidad, una fortaleza. Es un elemento primordial al alcance para enfrentar este importante problema
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